El título de esta entrada lo he escuchado más veces de las que desearía. Los genitales son feos ya no es opinión, sino una creencia cultural que aprendemos desde el patio del colegio. Es otra creencia falsa más como tantas hay en sexualidad.
Para empezar, el simple hecho de generalizar diciendo que todos los genitales son feos es igual que decir que todas las personas son feas ya que, al igual que caras, no hay dos genitales iguales. Cada vulva, cada pene, cada ano tiene sus particularidades. Puedes encontrar parecidos, pero nunca serán iguales.
La creencia en su fealdad conlleva que muchas personas se sientan avergonzadas de sus genitales al creer que son distintos y, por tanto, vergonzantes. Ésto también se produce porque los genitales que solemos ver se reducen a los libros de ciencias naturales, películas porno, o genitales retocados. En este aspecto, las mujeres son en las que más he oído la frase: No me gusta mi vulva. Y ésto suele ser por varias razones:
- La vulva no es tan visible como el pene, con lo cual no hay ejemplos de la variabilidad de las vulvas.
- Siempre la vulva se ha asociado a suciedad, secretismo, algo oculto, etc. Y claro, algo que implica estos adjetivos, es más difícil que sea querido. De hecho, muchas mujeres sólo le prestan atención cuando hay algo que no va bien.